Tengo dos perros muy cariñosos y calientes, ellos siempre están preparados para tener sexo animal conmigo, de cualquier clase, si lo que se me antoja es coger, allí los tengo a los dos listos para comenzar con la acción, y si lo que ese día me apetece mejor es un buen sexo oral, también están dispuesto a hacerme llorar de placer con unos lengüetazos que me hacen tocar el cielo, se llevan media hora chupándome la panocha y a mi me entran hasta temblores de lo bien y rico que me lo hacen.
Mi marido sabe que mis perros me hacen sexo oral y no le importa, lo que no me he atrevido a contarle es que ellos llegan hasta el final conmigo, o sea que me follan toda y bien al fondo, abrochándome el botón en cada cogida, a veces lo hago solo con uno y otras veces incluso me atrevo a hacer un trío con los dos, me monta uno y luego se va turnando con el otro perrito que espera paciente a que me termine su amigo y luego me vuelve a penetrar él, y yo tolero estupendamente la doble penetración de mis dos mascotas.
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